CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO

2 SAMUEL:
– Una idea que a David le pareció piadosa, una vez conseguida La Paz y la unidad del pueblo de Israel en un único Reino, fue la de construí un Templo al Señor. Pero Dios, por medio del profeta Natán, le dice que no va a ser él, David, quien erija una casa a Dios, que no la necesita, sino Dios quien erija una casa o dinastía perpetua a David y sus descendientes. De ahí deriva la espera mesiánica y “davídica” del pueblo, que duró hasta la venida de Jesús, a quien se llama en el evangelio hijo de David.
– Esta lectura por lo tanto refleja como debemos caminar en el Señor, y cómo debemos vivir las cosas, no tanto empeñados en nosotros mismos, sino en el Señor, es Él quien nos acompaña y quién siempre está a nuestro lado, para darnos su presencia en toda situación y en toda vivencia.

SALMO:
“Cantaré eternamente tus misericordias, Señor”.
El salmo es un cántico de alabanza agradecido a Dios, pues su misericordia nos acompaña, pues siempre está con nosotros y nos cuida con amor entrañable. Demos gracias al Señor, pero sobre todo vivamos con un corazón agradecido que nos lleve a asentar nuestra vida en la Roca Firme que es el Señor.

ROMANOS:
– San PAblo se siente orgulloso de haber sido elegido para anunciar a todas las naciones el misterio de Cristo, escondido desde siglos, y ahora revelado para que todos los pueblos lleguen a la fe. Debemos escuchar por lo tanto la Palabra De Dios cada día más unidos a los sentimiento que el Señor quiere mostrarnos para que vivamos cada día en esta fe que tanto necesitamos y vivimos.

LUCAS:
– Volvemos a leer el evangelio de la Anunciación, que hemos leído otras dos veces en este Adviento. Volvemos a meditar en el Sí de María, en nuestro Sí, pero sobre todo en el Sí De Dios, que nos busca y nos ama y hace todo lo que puede para respetando nuestra libertad traernos la salvación.
– El sí De Dios nos alcanza a todos en la persona de esta humilde mujer de Nazaret. El sí de María a Dios también representa de algún modo a todos los que a lo largo de la historia han dicho sí a los planes De Dios sobre sus vidas.
– El ángel asegura a la Virgen que ahora se cumple radicalmente la promesa De Dios a David sobre el linaje perpetuo que le prepara. Son las promesas De Dios las que se hacen verdad y Dios estaba preparando este momento de entrar en la historia humana de cerca para poder hacer su obra en nosotros, y darnos la perfecta alegría.
– María ha consumado su acto de fe. Ha creído, ha aceptado a Dios en su vida, se ha entregado a Dios. Podríamos decir que María es un folio en blanco para que Dios escriba sobre ella lo que Él quiera. De este modo María da su total consentimiento a Dios, si así te place, Señor, así lo quiero también yo, hágase en mí según tu Palabra. Es como el sí alegre y total que pronuncia la esposa al esposa el día de las bodas.

Comprobamos hoy que la manera de hacer De Dios no es la de los hombres, sus caminos no son nuestros caminos, sus planes no son nuestros planes. Es difícil escribir una página más sencilla para un acontecimiento tan grande. Vemos la acción De Dios y la respuesta del hombre. Dios se acerca a María, y María se acerca a Dios.
Llega una palabra De Dios que es desconcertante, que llega al corazón de María. Pero que choca con otra palabra de Dios que María ya había recibido, ella había consagrado su virginidad al Señor pensando que era el estado que el Señor quería para ella. Y hoy el Señor le pide también la maternidad. Dos palabras De Dios que se ofrecen como contradictorias en este mundo y las dos sabe María que son De Dios. No puede dudar que Dios quiere para Ella que se le consagra, como ha hecho, y ahora, ¿cómo va a dudar de la maternidad que Dios le pide?
Ante este lío, María, pregunta al ángel cómo va a ser esto, cómo se van a cumplir las palabras que el Señor la pone en el corazón. No pone dificultades, pregunta sencillamente la voluntad de su Señor. Y Dios quiere las dos cosas, virginidad y maternidad, y las dos cosas no son humanas, las va a hacer Dios en ella, porque no hay nada imposible para Dios.
Y ante esto Dios llama a María, la invita, Él la dice cuál sería su voluntad y deja a la voluntad e María su respuesta, para que diga sí o no. Y María responde que sí, es un consentimiento obligado en quien ama al Señor como le ama María. Por eso responde “aquí está la esclava del Señor”. Como quien dice, la esclava del Señor no tiene voluntad, no puede decir que sí, le basta decir que es su esclava; si es esclava y Él lo quiere, no hay más que decir.
Este sí de María es un sí dado en fe, dado en confianza total al Señor. Ella es la esclava del Señor, no se apoya en sí misma, sino en el Señor. Un sí dado en plena confianza, en plena esperanza, por así ciega, en fe oscura, que se fía de su Dios y Señor. Un sí dado en Amor, porque al fin es una invitación de amor la que le hace el Señor, una invitación de amor para que triunfe el amor maternal en su corazón.
Después en el seno de María el Verbo se encarna, se une a la carne que le da María, y está Dios entre los hombres; esta Palabra De Dios encarnada en el seno de María, es lo más grande que Dios ha hecho, y se hace así, sin que nadie lo sepa, sin que nadie lo siente, aunque el mundo entero ha cambiado porque está Dios con una presencia única en en santuario virginal que es el seno de María.

Ahora bien, nosotros, debemos caminar en los caminos De Dios para que pueda hacer su obra en el mundo, estos caminos son la sencillez, la fe, la confianza, el olvido de uno mismo, el darse totalmente a dios en un sí que no busca nada, que no quiere nada, que no tiene más ilusión que decir que sí al Amor.

María, Madre, enséñanos a entregarnos al Señor. Amén.

Un pobre sacerdote +++

CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO